La larga lista de impuestos que muestra por qué cada vez es más difícil ganar dinero con una pyme en la Argentina La larga lista de impuestos que muestra por qué cada vez es más difícil ganar dinero con una pyme en la Argentina 05/04/2021
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Rodrigo Córdoba fundó su pyme con mucha ilusión. Quería vender máquinas de pastelería. Constituyó la empresa, Tigoût, juntó la inversión y puso la plata en el banco. Desde ese momento, se inició en un laberinto infinito de impuestos y tasas que pagan cada una de las empresas de la Argentina. Sin facturar ni un solo peso, le dejó un 0,6% de su plata al Estado por el impuesto al cheque.

Siguió Ingresos Brutos, “un socio que te acompaña en las buenas y las malas”, lo describe, porque no grava la ganancia neta sino las ventas; es decir, no tributa sobre el dinero que el empresario se lleva al bolsillo sino sobre los números “sin descuentos”. Necesitaba importar, así que por cada US$100 de producto tuvo que poner US$122 más en aranceles y gastos. Quiso exportar: tuvo que dejar alrededor de un 10%. Terminó con Bienes Personales y Ganancias de empresas, uno de los tributos que el Gobierno busca subir para las grandes firmas para financiar la mejora sobre los trabajadores en relación de dependencia.

La presión tributaria para las empresas en la Argentina no solo es alta, sino casi única en el mundo por sus particularidades. Según el Banco Mundial, es la segunda detrás de Islas Comoras, en África, y se lleva el 106% de los beneficios brutos de la empresa, explica Marcelo Capello, economista jefe de Ieral de la Fundación Mediterránea. El promedio en la región, en cambio, es del 47%.

El Banco Mundial analiza la presión tributaria con un ejemplo de una pyme de 60 empleados. Ese 106% quiere decir que, si esa empresa promedio paga todos sus impuestos, se lleva toda su ganancia bruta (antes de impuestos) “y un poco más”, explica Capello. En otras palabras, si las empresas sobreviven, se podría suponer que no están pagando en tiempo y forma todos sus gravámenes.

El Ieral elaboró para TN.com.ar una lista con todos los tributos que tiene que pagar una pyme promedio. Tiene 27 ítemssiete más de los que tendría esa misma compañía si se hubiera radicado en Chile. La diferencia sustancial, de todas maneras, no está tanto en la cantidad sino en la “calidad” de los gravámenes extra que tiene la Argentina.

Entre esos siete de más que paga en comparación con el país vecino, están Ingresos Brutos, al que la mayoría de los tributaristas describen como “el impuesto más distorsivo de todos”, y el impuesto al cheque, el que le “sacó” plata a Córdoba antes de que comenzara su actividad y antes de que ganara un solo peso.

Esos dos gravámenes están en la lista de impuestos asociados a la venta, en la que también están el IVA, la tasa de Seguridad e Higiene municipal y el impuesto de Sellos provincial (que grava contratos, compraventas y operaciones financieras). Cualquier dueño o dueña de una pyme tiene que pagar, además, Ganancias empresariales y Ganancias personales.

En este último ítem se centra el debate de los impuestos hoy. Tras la reforma de Ganancias personales que ya tiene media sanción en Diputados y que elevará el “piso” del impuesto a $150.000 brutos para asalariados, el Gobierno anunció una suba escalonada en las alícuotas de Ganancias para empresas.

Por la reforma tributaria que se selló durante el gobierno de Mauricio Macri, la alícuota de este impuesto para las empresas debería ser del 25%, pero si el Congreso aprueba la propuesta del Ejecutivo, la historia será distinta. Las empresas se dividirán en tres grupos. El primero, con ganancias netas de hasta $1,3 millones, pagará una alícuota del 25%; el segundo, con hasta $2,6 millones, del 30% y el último, con ganancias netas superiores a $2,6 millones, del 35%.

Según los cálculos del Gobierno, de unas 300.000 empresas pagan ganancias, un 75% va a pagar las alícuotas más bajas. Para los tributaristas, en cambio, esto querría decir que la mayoría de las compañías ganan menos de $108.000 por mes, un monto muy bajo para una pyme promedio. Es lo que gana un comercio chico de barrio, como un kiosco o una ferretería sin empleados.

“Comparativamente con otros países, las empresas argentinas pagan muchos impuestos y con alícuotas generalmente altas”, explica Capello, y añade: “Además, siendo muchos los impuestos a pagar, a tres niveles de gobierno, son también altos los costos de cumplimiento tributario, y habituales los saldos a favor de los contribuyentes, que cuesta mucho normalizar”. Este último punto ocurre, dice, por las “numerosas retenciones” que aplican los fiscos, “en ocasiones sólo diseñadas para recaudar, sin importar los inconvenientes que generan en los contribuyentes”.

La lista de Ieral se completa con impuestos al trabajo (como las contribuciones patronales); a los activos (como el inmobiliario y el automotor); al comercio exterior (como las retenciones) y los “especiales”, como las tasas municipales, que pueden ser decenas -o centenares- según la zona. En algunos lugares de la Provincia de Buenos Aires, por caso, se cobra hasta si un comerciante quiere sacar una mesa a la vereda para poder servir a sus comensales.

“Si bien hay muchos impuestos que aplican a las pymes, hay una combinación de tres impuestos que pueden ser letales en su efecto combinado: Ganancias al 30%; Ingresos Brutos con tasas que van del 3% al 5% y el Impuesto al Cheque, con un 1,2%”, detalla Miguel La Vista, tributarista y socio del estudio La Vista Casal.

Ganancias es el impuesto mas alto, pero tiene la ventaja que al menos grava la ganancia neta, lo que queda en el bolsillo del empresario. El problema son los otros dos, que gravan la venta bruta, o los cobros. En conjunto se llevan entre el 4% y el 6% del total de la venta. Eso equivale, en una empresa normal que genera utilidad, al 60% de la ganancia”, explica.

En el mismo sentido, Fernanda Laiún, del estudio Laiún, Fernández Sabella & Smudt, apunta que la situación “más grave” se da con Ingresos Brutos, “donde cada provincia tiene derecho a reclamo cuando discute la forma de asignación del impuesto entre las jurisdicciones”.

“La presión fiscal es alta y perversa, y habla de un Estado que se sostiene del privado más allá de los límites de los razonable”, añade. Sucede que, además del impuesto en sí, hay otros mecanismos que se tornan distorsivos como “los anticipos, los saldos a favor y los múltiples regímenes de información que exigen al sector privado”, suma Laiún.

Las pymes representan un 80% de la totalidad de las empresas de nuestro país y generan el 70% del empleo, remarca Silvia Gómez Meana, contadora especializada en pymes del estudio SGM. La especialista suma un comentario sobre la maraña de impuestos que enfrentan las pequeñas y medianas compañías: “Son complejos, con distintos vencimientos, alícuotas y bases imponibles”, dice. Añade que las firmas tienen que presentar, además, “infinidad de regímenes de información”, como declaraciones juradas ante la AFIP o el Banco Central si la compañía exporta o importa.

“Todo posee un costo y la empresa tiene que pagar el costo de la mano de obra de una persona dentro de la empresa para recabar la información que debe ser presentada ante los organismos fiscales, que muchas veces requieren información duplicada, que ya se presentó en otro momento”, concluye.

Fuente: TN 

 

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Aporte solidario y extraordinario (imp. grandes fortunas)
Tasa municipal sobre ventas (TSH o CIS o similar)
Imp. a las ganancias
Imp. sobre créditos y débitos bancarios (cheques)
Retenciones a las exportaciones
Imp. inmobiliario provincial
Contribuciones patronales
Aranceles a las importaciones
Tasa municipal sobre la actividad económica
Tasa municipal sobre propiedad automotor
Imp. a los bienes personales
Imp. automotor provincial
Tasa municipal sobre propiedad inmobiliaria