Las Pymes del mercado inmobiliario y el desafío de la obra pública Las Pymes del mercado inmobiliario y el desafío de la obra pública 04/11/2017
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La construcción impulsada por el Estado va en aumento pero los proyectos tienen volúmenes tan grandes que resultan inaccesibles para la estructura de las pequeñas empresa. Qué expectativas tiene el sector para el 2018.

La construcción es un sector productivo muy potente para el desarrollo económico del país. Su trayectoria alimenta el crecimiento del Producto Bruto Interno, no solo por la cantidad de empresas que la propia actividad involucra, sino porque dinamiza a una multiplicidad de industrias conexas que forman parte de su cadena productiva.

 

 

Además, al requerir un gran porcentaje de mano de obra para desarrollarse, su impacto tiene un efecto multiplicador en el nivel de empleo. A su vez, es un sector que depende de la evolución de la economía y, sobre todo para el segmento de infraestructura, pesa fuerte, en términos relativos, sobre la demanda de inversión. 

 

 

El sector construcción abarca desde la edificación de viviendas particulares hasta obras de infraestructura vinculadas al transporte, medio ambiente, sanidad y educación. En los dos subsegmentos, tanto privado como público, la actividad revirtió este año la gran caída sufrida en 2016 y, tras seis meses de crecimiento consecutivo, acumula un 9,5% de aumento.

 

 

El insumo con mayor incremento en lo que va del año es el asfalto, que acrecentó su consumo en 86,8% entre enero y agosto de este año, con respecto al mismo período del año pasado. Este dato indica que gran parte del incremento del sector está traccionado por la obra pública. Sin embargo, el incremento de 10,4% de la superficie autorizada para edificar durante los primeros ocho meses de este año demuestra que la parte de construcción de viviendas está comenzando a responder a la demanda gracias a la expansión del crédito residencial.

 

 

Tras seis meses de crecimiento, el sector acumula 9,5% de aumento.

 

 

De acuerdo a datos brindados por la Secretaría de Industria de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), de las 26.221 empresas constructoras existentes en el país, un 96,1% son medianas, pequeñas o micro empresas. Asimismo, del total de empleados de la construcción (423.658), más de un 50% son empleados por pymes. La participación del mundo pyme en la actividad de la construcción es muy alta en nuestro país. "El Indec marca crecimiento a partir de abril, pero en el sector pyme vemos números positivos recién hace dos meses", expone Pedro Cascales, Secretario del Sector CAME Industrial, y agrega que "eso es porque las pymes son las primeras en caer, pero las últimas en recuperarse". 

 

 

El índice de producción mensual de las pequeñas y medianas empresas (IPIP), elaborado por esta entidad, aumentó en agosto un 10,3%, con respecto al mes anterior, arrojando resultados positivos por segundo mes consecutivo, luego de 21 meses de caída. De los 11 sectores relevados, los que mayor evolución mostraron en su comparación anual fueron material de transporte (12,3%) y productos de metal, maquinaria y equipo (11,1%), subgrupos ligados fuertemente a los sectores del agro, la construcción y la industria automotriz. 

 

 

El repunte ya se siente

 

 

Si bien cada región del país tiene sus particularidades, los dueños de empresas del sector coinciden en que el repunte general ya se siente en la actividad diaria de las pymes. Matías Hernández se dedica a llevar a cabo desarrollos inmobiliarios en la ciudad de La Plata (Buenos Aires). Esta localidad tuvo la particularidad de que, a partir de septiembre de 2013, un grave conflicto sindical hizo que la actividad quede completamente parada. 

 

 

Hoy, con esta problemática resuelta y la cantidad de créditos que hay en marcha, "los efectos se ven de inmediato”, dice Hernández. Y agrega: “El teléfono no para de sonar, y el año que viene va a ser explosivo. Pasé de hacer cero proyectos este año a comprometerme a empezar tres en el verano, y eso se replica en muchos de mis colegas", cuenta. Haciendo foco específicamente en la parte privada, la observación que hacen referentes del sector es que, al estar fuertemente atados a los sujetos de crédito, es importante terminar de bajar las tasas de interés y los niveles de inflación a un dígito. Esto permitiría que el crédito pueda ser accesible a más cantidad de gente, que demandará más viviendas. 

 

 

Atilio Calzetta, que representa a un centenar de empresas pymes como presidente de la Cámara de Empresas Constructoras Independientes de Mendoza (CECIM), cuenta que este año el repunte ha oscilado en 30%, con respecto a  2016, para la CECIM, en materia de certificaciones. En la Cámara, participan empresas dedicadas tanto a obra pública como privada, pero prevalece la primera. En este sentido, Mendoza y la región de Cuyo en general alcanzaron un nivel de actividad cuasi nulo en 2015, donde se suspendió la obra pública tanto nacional como provincial por falta de pagos. "Durante 2016, estuvimos renegociando los contratos que habían quedado suspendidos y las obras paralizadas", comenta. Las deudas se pagaron en bonos, y la obra pública comenzó a movilizarse hacia el segundo semestre del año pasado. "En 2017, la obra pública ha crecido en paralelo con la actividad en los últimos seis meses, sostenido hasta la fecha", desarrolla Calzetta. 

 

 

El problema en particular con la obra pública para las pymes es que muchos proyectos son de volúmenes tan grandes que resultan inaccesibles para la estructura productiva de una pequeña empresa. Para 2018, las obras públicas previstas en el proyecto de ley de presupuesto alcanzan un monto de $50.322 millones. "Estamos pidiendo al gobierno provincial y al nacional que, en la medida que sea posible, atomice un poco la obra pública para que las pymes no terminen siendo contratistas de las grandes empresas", manifiesta el presidente de CECIM. 

 

 

El principal problema está en las obras de jurisprudencia nacional. En general, a las pymes les llega ese tipo de obra como subcontratistas. Para el presupuesto 2018, el mayor pedido del sector va en este sentido. Por otro lado, el objetivo de reducción del déficit a nivel macroeconómico también genera alertas en el subsegmento de construcción de obra pública, ya que la misma corre el riesgo de disminuir si la voluntad política así lo dispone. 

 

 

Desafíos futuros

 

 

Al indagar sobre los principales condicionantes de crecimiento del sector, que se convierten en desafíos a superar por parte de las pymes constructoras, aparecen recurrentemente los reclamos de los costos por cargas sociales que las compañías deben pagar para contratar empleados y los altos niveles de litigiosidad en un sector en el que la mano de obra representa un 50% de los costos. 

 

 

En febrero, se promulgó la Ley 27.348, que genera una instancia administrativa en donde una Junta Médica imparcial evalúa el grado y responsabilidad del accidente, previo a llegar a la instancia de juicio. El secretario de Industria de CAME resalta este hecho como muy importante, ya que "ayuda a bajar la litigiosidad y, por lo tanto, los costos de la construcción”. “Son costos ocultos, pero existentes que pueden generar la quiebra de una pyme", detalla. Sin embargo, agrega que, hasta ahora, solo Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires adhirieron a la ley.

 

 

Otro tema que condiciona el crecimiento del sector, según sus protagonistas, es el peso impositivo. La Ley Pyme incentivó algunos beneficios al respecto, tales como la prórroga del IVA o la compensación del impuesto al cheque. Sin embargo, "no ha tenido aún un impacto real, porque no se ejecutó ", asegura Calzetta. Hernández agrega que hay beneficios de la ley que no impactan en el sector. La prórroga del IVA a 90 días, por ejemplo: "si bien es importante, no fue particularmente sustancial para la industria de la construcción, que cuenta con un IVA diferencial".

 

 

Expectativas

 

 

Las expectativas de lo que resta del año son favorables para la actividad. Según la encuesta cualitativa de la construcción del Indec, el 64% de las firmas que se dedican principalmente a la construcción de obras privadas prevé que la actividad aumentará. Entre las empresas mayormente ligada con la obra pública, el 54% consideró que la actividad incrementará, mientras que un 42% evaluó que no habrá cambios.

 

 

Las grandes empresas del sector coincidieron en que las obras viales y de pavimentación en primer lugar, y la construcción de viviendas  en segundo lugar, mantendrán principalmente el nivel de actividad en el período septiembre-noviembre. 

 

 

Para las empresas dedicadas a la obra pública, también tendrán peso las obras de distribución de agua y cloacas, y las de infraestructura de transporte.

Fuente: El Cronista

 

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