El remozado protagonismo de Mauricio Macri El remozado protagonismo de Mauricio Macri 31/07/2018
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El Presidente ahora es portavoz casi excluyente del Gobierno. Acude a medios no tradicionales.

Recién ahora está cobrando sentido cabal aquella rueda de prensa que Mauricio Macri realizó el 18 de julio. Comunicada con cinco días de anticipación después de casi dos meses de silencio y que coincidió con los momentos más virulentos de la tormenta financiera. O de la crisis que trastocó casi todos los planes del Gobierno. Aquel día no quedó grabado por ninguna definición tajante del Presidente. No es su estilo. Apenas sorprendió con el pronóstico audaz sobre una baja de 10 puntos para la inflación de 2019. Pero su aparición detrás del atril en la Casa Rosadaimplicó el comienzo de una nueva estrategia: Macri se ha colocado como un portavoz prácticamente excluyente del poder, cuando recién se inicia la larga travesía del duro segundo semestre económico.

El Presidente volvió a sorprender luego de la reunión de Gabinete. Se convirtió en miembro informante. Ocupó la plaza que en tiempos mejores correspondió a algún ministro. Comunicó que la inflación de 2018 difícilmente estará por debajo del 30%. Faltan pocos días para que el Indec difunda las cifras oficiales. La última correspondiente a mayo señaló un 3,7%. Cinco de las principales consultoras privadas -entre ellas la que dirige Orlando Ferreres- vaticinan que el índice del mes concluido hace poco oscilará entre el 2,5% y el 2,8%.

Desde aquel 18 de julio el Presidente formalizó, incluyendo la de este martes, tres apariciones públicas formales. Otras dos a través de medios de comunicación del interior. Una más, al responder preguntas a través de redes sociales. Fue por Instagram. Nada habría respondido a una casualidad. Se trata de un camino que empezaron a trazar, en medio de la crisis, Jaime Durán Barba, el asesor ecuatoriano y Marcos Peña, el jefe de Gabinete. Macri debería ser por un tiempo, de acuerdo con esa idea, el centro de gravedad de Cambiemos.

El Presidente se ocupó de instalar el lunes 30 la discusión sobre la reforma en las Fuerzas Armadas. La oposición discute la validez o no de su decreto mediante el cual modificó uno, en tres artículos, y abolió otro dictado en 2006 por Néstor Kirchner. Se insinúan los desplazamientos militares para vigilar lugares estratégicos del país que posibiliten la libertad de acción de gendarmes y prefectos para otros menesteres. En Johannesburgo participó el fin de semana en la cumbre del BRICS. El grupo de naciones con las economías emergentes más poderosas que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Alertó sobre los daños de la guerra comercial. Dijo que la Argentina enfrenta “una tormenta” debido a la volatilidad externa y ciertos factores domésticos.

Desde allá lejos hizo declaraciones a Radio Seis de Bariloche. Se ocupó de responderle a Luis D'Elía, el piquetero kirchnerista, que pidió su fusilamiento en la Plaza de Mayo delante del pueblo. “Las agresiones y las descalificaciones bestiales no contribuyen” a la convivencia, destacó. Muy raro que el ingeniero haya descendido a esa playa. Casi al tiempo de su partida hacia Sudáfrica concedió otro reportaje a radio APA de San Pedro, en el norte de Buenos Aires. En esas circunstancias hizo un llamado a “la responsabilidad y generosidad de la oposición”. Refirió al debate que transcurre por el duro ajuste presupuestario para el 2019 acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Aquel paisaje no podría ser observado sin fijar, en algún momento, una lupa adecuada. Macri emerge a través de medios de comunicación pequeños, alternativos. Está muy bien que suceda. La multiplicación de sus palabras está siempre garantizada. Por el fenómeno tecnológico que significan las redes sociales. Pero esa mirada coincidiría también (¿pura casualidad?) con la que viene pregonando Durán Barba.Incursionar en los medios no convencionales y, sobre todo, en las redes.

El ecuatoriano fue promotor de aquella aparición de Macri en Instagram. Para que respondiera preguntas ajenas a la políticaEnlazadas con su vida privada. Su plato favorito o la mejor serie de televisión. En la última irrupción presidencial del lunes, fuera del libreto, Durán Barba no tuvo nada que ver. Luego de su discurso del lunes en Córdoba, el Presidente habló con el periodismo sobre su candidato favorito para dirigir la selección de fútbol. Pertenece a su genética. Sorprendió con Jorge Almirón. Pudo haberle causado una involuntaria incomodidad a su amigo Daniel Angelici. El titular de Boca Juniors tiene, en ese aspecto, una puja con el mandatario de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.

Aquel tránsito por Córdoba juntó muchísima más miga que el favoritismo por Almirón. Esa provincia es una de las vigas electorales que posee Cambiemos. Pese a que el gobernador es el peronista Juan Schiaretti. Quien, mientras pudo, le tendió manos al Gobierno. Ocurre que ahora, cuando está sobre el tapete el ajuste y sus consecuencias, su viejo socio, José Manuel de la Sotahabría empezado a correrlo por izquierda. No por los deseos manifiestos del ex mandatario provincial de regresar al ruedo. Como un hombre de transición que ayude a sacar a la Argentina de la grieta. Del antikirchnerismo y el antimacrismo. Su puntapié inicial, sin embargo, no pareció condecir con esa dirección. Estuvo almorzando con Máximo Kirchner, el hijo de Cristina Fernández. A quien padeció y enfrentó mientras estuvo en la Casa Rosada.

Macri se hizo cargo en Córdoba, como este martes tras el encuentro de los ministros, de otra mala noticia. Aceptó que la economía ya entró en recesión. Habló en la Fundación Mediterránea. Entidad que conoció su época de auge durante el imperio de Domingo Cavallo en los 90. El Presidente cargó en su mochila en sólo dos días las peores novedades: inflación alta, crecimiento detenido.

No pudo, pese a todo, evitar inyecciones de optimismo. No hubiera sido él. También existe una necesidad política objetiva. Recuperar expectativas sociales que asoman muy desanimadas. Macri aclaró que la presente recesión no tendría la severidad de las anteriores. Por ejemplo, aquellas de 2016 o la de 2014 que golpeó a Cristina. Nadie sabe si será así porque existe una regla nunca escrita de la economía: se sabe bien cuando una crisis comienza; resulta difícil precisar su finalización.

El Presidente confió además que el mantenimiento del rumbo podría acelerar la recuperación. Colocó fichas en que después de las elecciones, “Brasil va a retomar el ritmo de crecimiento”. Es otro acertijo. Dependerá del proceso electoral, de quién gane y la confianza interna y externa que genere el nuevo mandatario. Fue muy claro y certero Macri cuando atribuyó a la normalización brasileña un enorme valor para la posibilidad de un repunte en nuestro país.

Mauricio Macri, en Córdoba: "No nos quedamos llorando estos meses, tomamos medidas"
El renovado protagonismo de Macri obliga al reacomodamiento de otros primeros actores oficiales. María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta están en lo mismo: buscando maneras, con recursos acotados, de paliar los efectos de la crisis. La gobernadora tomó nota de las quejas en el timbreo del último fin de semana en Buenos Aires. El jefe de la Ciudad adoptó una serie de medidas para proteger a las pymes en su distrito. Que el frío no castigue tanto.

En un quehacer similar estaría también el titular de la ANSeSEmilio Basavilbaso. Existe un diálogo abierto con el Banco Mundial para que financie una posible ampliación de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Sería imprescindible cuando la recesión apriete. El mismo cálculo, potenciado, corre por cuenta de Carolina Stanley, la ministra de Desarrollo Social.

Fuente: Clarin

 

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